Sin título (Meteorito)

2012

 

 

Proyección y recorte del contorno de hojas completas de periódicos

Dimensiones variables

 

 

El proyecto parte de investigar dos eventos similares ocurridos en Sinaloa, uno en 1863 y el segundo en 2012: el descubrimiento y el impacto de un meteorito. El primero corresponde al quinto objeto metálico más grande del mundo; el segundo no ha sido localizado.

 

Se busca crear un conjunto de elementos que detone la conversación de un fenómeno poco probable, que permite fantasear sobre el origen de estos objetos, que puede ser ilustrada desde la reconstrucción imaginaria, como sucede al final de su trayectoria en la sierra de Sinaloa, una zona imposible de ser explorada en este momento, a punto de existir sólo en la imaginería popular.

 

La pieza consiste en recortes de periódicos y una proyección que busca recrear el meteorito Bacubirito (hallado en 1863) construyendo un espacio en el cual los medios masivos de comunicación, la investigación científica y el arte coinciden y crean una complejidad de excesos, manipulación, acumulación y escenificación de nuestra realidad inmediata. 

Del artificio de lo natural: un viaje de desintegración

Jessica Berlanga

 

 

 

I. Historia, ciencia y espectáculo

En 1863, el geólogo Gilbert Ellis Bailey descubrió un meteorito llamado el Bacubirito, en el pueblo El Ranchito cerca de Sinaloa de Leyva en Sinaloa, México. Considerado el segundo meteorito más grande de América y el quinto más grande del mundo, se exhibe desde 1992 en el Centro de Ciencias de Sinaloa. Su aparición en tierras mexicanas fue recordada cuando se registró la caída de otro meteorito en 2012 en la misma zona. “El hecho fue observado por decenas de personas de los municipios de Culiacán, Navolato, Mocorito y Sinaloa [...]”, reportaron a las9:11pm del 4de enero de2012 Juan Carlos Cruz y Ararak Salomón para noroeste.com, El Portal de Sinaloa. El día 6 del mismo mes se publicó en Excélsior que “los habitantes de los municipios de Salvador Alvarado y Mocorito informaron haber observado una bola de fuego que descendía del cielo y se dividió en tres partes hasta desaparecer al tocar tierra”. A las 5:47:22 horas en la página web de La Crónica se anunció “enlaces con la nasa confirmaron que el miércoles a las 18:50 horas observaron la entrada de un cuerpo celeste a nuestra atmósfera; posteriormente se perdió contacto con él a 25 grados norte y 1207.9 de longitud, entre la zona de Salvador Alvarado y el municipio de Sinaloa”. Por su parte, el día 5, El Economista compartió que “Ismael Checa Landeros, titular de Protección Civil en Sinaloa, informó que el Sistema Nacional de Protección Civil y enlaces de la nasa confirmaron que la estela de luz que cientos de sinaloenses fueron testigos de su caída se trató de un meteorito”. Cruz y Ararak citan a Ismael Checa Landeros, director de Protección Civil de Sinaloa, para noroeste.com: “No se tenía prevista la caída del meteorito, fue imprevisto, pero después de que nos llegaron los reportes de los municipios del avistamiento de la caída de un objeto incandescente, el Sistema Nacional de Protección Civil y la nasa nos confirmaron que se trataba de un meteorito que había caído en Sinaloa”. Para Excélsior, una habitante de una comunidad de Guasave relató: “yo observé una luz fuerte; era como una bola y se hacía como estela de luz; venía bien bajito, pero bien recio”. En La Crónica se publicó “bola de fuego. El miércoles pasado, alrededor de las 18:10 horas fue recibida una llamada en el servicio de emergencia 066 donde se reportó ‘un accidente de avión en la sindicatura de El Tamarindo’. La persona que llamó informó que la aeronave se había impactado e incendiado”. A las 13:38 pm, en el portal de El Economista, Marcial Álvarez, director de Protección Civil municipal en Sinaloa notifica que: “La preocupación en este sentido de parte de los expertos, dijo, es que cuando algún meteorito cae lo hace de manera completa y en este caso se fragmentó lo que podría haber acarreado problemas de contamina- ción por los gases que desprende”. El Portal de Sinaloa, es decir, noroeste.com avisó: “Protección Civil del municipio de Sinaloa confirmó que pobladores de la sindicatura de San José de Gracia habían reportado la caída de un objeto incandescente en las inmediaciones de la comunidad de Cerro Prieto, en los límites con Chihuahua”. El mismo 6 de enero, Excélsior también hizo saber lo siguiente: “La investigadora [Kokina Yorova Tatiana Nikolaevna, coordinadora de Astronomía de la Universidad Autónoma de Sinaloa (uas)] advirtió que el objeto podría ser meteorito o basura espacial [...]”. En otro punto del artículo publicado en La Crónica se menciona que: “El funcionario señaló que no es de grandes dimensiones. Ahora autoridades, junto con la agencia espacial, buscan los restos”. “Marcial Álvarez, director de Protección Civil municipal en Sinaloa dijo que fueron notifi- cados por el Centro Nacional de Investigación, encargados de este tipo de hechos, quienes les señalan que vía satelital les arroja el dato de que el meteoro cayó en la comunidad de El Palmar de los Leal”, se notificó con información de línea directa en el portal de El Economista. 

 

 

II. Inversiones de tiempo y espacio

Sin título (Meteorito) es una instalación que consta de recortes de periódicos que Fritzia Irizar recolectó, los cuales reportaron la caída de un meteorito en tierras sinaloenses en enero de 2012; 149 años después del descubrimiento de otro meteorito en la zona, el Bacubirito. Utilizó los contornos de los diarios para generar un juego de geometrías en las paredes y al centro proyectó una imagen del meteorito del siglo xix. Dos eventos históricos, científicos y mediáticos cargados de interpretaciones, especulaciones y manipulaciones políticas; la reincidencia de un fenómeno ya legendario reinterpretado bajo el marco del posmodernismo, en donde es inevitable que se critique el origen de la información sobre lo inmediato, pues existe una deconstrucción de la tradición (narrativa y descriptiva); la repetición de sucesos azarosos y la insistencia de ello en los medios de comunicación como representación de lo ilegible, del lenguaje como retórica, repleto de sustituciones y metáforas. Mientras más se hable de una cosa, más se opacan sus posibles significados, la información se torna inestable. La instalación tipo op art funciona como un territorio intemporal, en donde la decepción y la fantasía son problematizados para pensar la vulnerabilidad de agentes como la ciencia, la ética, la tecnología, el lenguaje y, en general, las epistemologías; es decir, la recaudación, edición, distribución e intercambio de conocimientos y su veracidad. Este territorio de negaciones propuesto por la artista (de la no realidad, la no ficción, el no trabajo periodístico, la no fotografía, el no archivo), despliega un modelo discursivo: textos borrados acompañados de una imagen, sombras unas de otras, cuya acumulación apunta a los sentimentalismos generados alrededor de eventos extraordinarios, de aquello que se sustrae de lo cotidiano. La interpretación y comunicación de la caída de dos meteoritos en el mismo espacio geopolítico requieren de una sincronicidad sólo posible en la literatura, en donde el deseo de significación desplaza lo ético-político y científico por lo estético. Pero la artista no coloca objetos en el mundo a manera de display, son juegos de edición y montaje, guiños a las formas en las que interactuamos o no en y con el mundo: en la búsqueda de una identidad contingente,en los juegos de autoridad, con el tiempo y la muerte, ante las lógicas de construcción de un territorio casi inaccesible (en este caso México), ante nuestra capacidad de asombro, etcétera. La entrada a esta caja mágica abierta, instalación óptica de Fritzia Irizar, es para cuestionar el lugar desde donde nosotros como actores-espectadores en potencia, participamos y observamos; el lugar desde donde cuestionamos nuestra propia existencia, admitiendo la vulnerabilidad de nuestra presencia ante eventos impactantes. Ser testigos, hacer un trabajo forense con la evidencia que se manifiesta y el conocimiento ahí en potencia, en estado crudo y disponible para su anulación por poderes mayores al del individuo (léase el Estado); tener la capacidad para presentar circunstancias y señalar los rastros que todo evento y sus interpretaciones y manipulaciones dejan; realizar inversiones de tiempos y espacios en donde la repetición de confusiones se hace evidente. Todo esto presenta Sin título (Meteorito), imbuido de profundos deseos por buscar participantes vivos.