Sin título (Fuerza bruta)

2010

 

 

Caja fuerte, cálculo matemático, cámaras de vigilancia, dinero en efectivo

Dimensiones variables

 

 

Para desafiar la curiosidad del ciudadano común, Irizar colocó una caja fuerte en plena vía pública en la ciudad de México e inscribió en su superficie una ecuación matemática cuya solución era la combinación para abrirla. La acción conjuga el valor simbólico de un lenguaje investido de un aura de superioridad intelectual asociada a clases altamente educadas, con un objeto diseñado para ser inviolable y cuya presencia supone el resguardo de un bien valioso.

 

En la locación no se revelaba mayor información sobre la caja, de manera que la incertidumbre funcionaba como un móvil adicional para averiguar su contenido. La caja estuvo monitoreada todo el día por circuito cerrado, transmitido en vivo al espacio expositivo. El deseo del transeúnte se veía confrontado por dos posibilidades: realizar un esfuerzo intelectual o hacerse del contenido por la fuerza. 

Fuerza bruta

Bárbara Cuadriello

 

Fritzia Irizar tiene un interés especial en cómo las estructuras económicas determinan a los individuos. Aborda la relación afectiva que éstos establecen con el dinero, las conductas que se desprenden de los actos de intercambio económico y el modo en el que a partir de éstos se configuran subjetividades. Sin título (Fuerza bruta) es un experimento que parte de esa premisa. En 2010, durante la semana de la feria de arte contemporáneo Zona Maco en la ciudad de México, Irizar depositó en el espacio público una caja fuerte que contenía 30,000 pesos en efectivo. La caja estaba soldada a una maceta frente a una joyería ubicada en la avenida Presidente Masaryk, colonia Polanco. La caja tenía inscrita en su superficie una ecuación matemática cuya solución era la combinación que permitía abrirla. El conocimiento y el esfuerzo para resolver la ecuación se verían retribuidos por el dinero. El experimento fue difundido al público en la página web de la galería, las redes sociales y desde la misma feria.

 

Para la ecuación, la artista se acercó a una matemática de la Universidad Autónoma de Sinaloa. 

 

Irizar ya ha mostrado en otras ocasiones su interés por cómo otras disciplinas abordan el mundo y cómo los distintos lenguajes se configuran y lo nombran. Para la artista, ese desplazamiento entre disciplinas significa un intento por entender al otro.

 

El hecho de que Irizar decidiera ubicar la caja fuerte en el espacio público, pero fuera de una joyería en una de las zonas más ricas de la ciudad, apunta a las fricciones que las concepciones de lo público y de lo privado significan para ella en la configuración de afectividades. Por ello, eligió abordar la cuestión a partir de los conceptos de vigilancia y legitimidad, desprendidos de otro de los elementos del proyecto: una cámara frente a la caja fuerte, una especie de “ojo” que permitía a la sociedad civil vigilar en una página web lo que sucedía. En el terreno público-privado que conforma la red, la misma sociedad participante verifi- caba la “legalidad” del proyecto.

 

Es sintomático también el título elegido por Irizar para la pieza: quiere poner a prueba las conductas humanas que surgen cuando entra en juego una recompensa una especie de batalla entre la razón y la barbarie, como ella lo llama y supone que los individuos se inclinarán por robar o forzar la caja. Así, en el título está también la anticipación de un resultado.

 

Un grupo de jóvenes y una pareja adulta visitaron recurrentemente el lugar donde estaba la caja fuerte. La pareja resolvió la ecuación un día antes del fin del experimento, abrió la caja, tomó el dinero y la volvió a cerrar. Al día siguiente, la caja había desaparecido, pues los jóvenes decidieron secuestrarla y pedir un rescate por ella, sin saber que estaba vacía. Junto con la frustración por no poder resolver la ecuación, surgió también un cuestionamiento a la veracidad del proyecto.

 

Finalmente, ese “secuestro” con el que concluyó la pieza fue el dispositivo revelador de aquello que Irizar quería explorar: la configuración de afectividades en una sociedad específica fue desvelada en la relación con el dinero y los conceptos de “crimen”, “legalidad”, “esfuerzo”, “trabajo” y “poder” que el grupo de jóvenes puso en práctica.